Una vida a través de los Universos Paralelos…

Una vida a través de los Universos Paralelos…

Una vida a través de los Universos Paralelos…

Una vida a través de los Universos Paralelos… Entrevista con Daniel Meurois, entrevista realizada por Marie Johanne Croteau.

Marie Johanne Croteau:

Daniel Meurois, es usted autor de una obra bastante sorprendente titulada “Universos Paralelos, hay numerosas moradas” dedicado a los universos paralelos.

Una de las particularidades de este libro es que cita muchos acontecimientos que han marcado su propio camino. Después de más de tres décadas de testimonios, ¿Por qué confiarnos por primera vez todas estas experiencias personales?

Daniel Meurois:

Simplemente creo que había llegado el momento. Creo que es debido a una especie de pudor el que hasta ahora no haya deseado exponer públicamente, incluso ni siquiera en privado, las experiencias que testimonio aquí y que han marcado interiormente mi itinerario. A mi modo de ver, esto tiene un carácter íntimo. ¿Existe algo más personal que las experiencias por las que nuestra Alma aprende a florecer?

Además, no veía de qué manera mi propia vida, en algunos de sus aspectos privados, podía ser interesante para cualquiera.

Sin embargo estoy feliz de haber cruzado la “línea roja” porque, sin duda, este paso me acerca mucho más a mis lectores. Nunca me han gustado las distancias. Es la cercanía y la sencillez lo que permite enseñar más allá del intelecto.

Por otra parte creo que las anécdotas que menciono eran indispensables para invitar a cada uno a explorar la noción de los Universos Paralelos de un modo diferente. He querido que esté vinculado con lo cotidiano y no mediante un conjunto de hipótesis. Es primordial comprender claramente la noción de universos paralelos cuando nos planteamos la apertura de conciencia.

En efecto, el verdadero tema de este libro es el de las “esferas de vida” virtuales que construimos en cada instante con nuestra manera de ser y de pensar.

Su función es hacernos comprender que constantemente co-creamos los mundos en los que nos movemos a tientas y evolucionamos. Incluso aceptando esto como verdad, la mayor parte del tiempo ignoramos cómo funciona y hasta qué punto navegamos en nuestras propias creaciones.

Mi intención ha sido resaltar el hecho de que los mundos que nos rodean son el resultado directo de nuestros niveles de conciencia sucesivos.

Ante todo, es este concepto, el de los “niveles de conciencia”, el que está en el centro de la reflexión. Visto así, concibo que el propósito pueda parecer árido pero, a través de las anécdotas que forman mi propia vivencia, nos damos cuenta enseguida que no es así… incluso si rozamos constantemente los fundamentos de la física cuántica.

“Universos Paralelos” proclama simplemente que la Vida es apasionante y fantástica y nos sugieren desvanalizarla haciéndonos penetrar en algunos de sus engranajes más misteriosos: por supuesto lo que llamamos la muerte, pero también, entre otros, los del sueño, los de los mundos Élficos, Arcangélicos y de los Arquetipos.

Expongo también algunos métodos de trabajo sobre sí mismo con el fin de desarrollar la percepción multidimensional de nuestro Ser y acercarnos a nuestra verdadera naturaleza.

A lo largo de las páginas, invito a tomar continuamente una especie de ascensor entre los diferentes niveles de nuestra realidad…

El objetivo es retirar, incluso romper nuestras barreras mentales. Es la condición básica de toda posibilidad para reencontrarnos con nuestro Ser. Redescubrir nuestra relación con el Universo es redefinirnos y en última instancia, conducirnos a reinventar las leyes de este… hasta la naturaleza de su materialidad.

M.J.C. ¿Puede hablarnos con más precisión de las diferentes moradas del Alma a las que se refiere? Ha hablado de la morada de la muerte, pero esta dimensión ¿no es ya el tema de numerosos libros? ¿En qué se diferencia su testimonio en este libro?

D.M. Sí, cuando hablamos de las moradas del Alma, pensamos inmediatamente en la muerte y en nuestra cultura se evoca inmediatamente, como un reflejo, las nociones de paraíso, de purgatorio o incluso del infierno. Allí seremos recompensados o puestos en cuarentena… o radicalmente castigados… esto gira en entorno a una imaginería muy dualista, pueril y estereotipada que no nos ayuda nada a crecer o comprender el verdadero sentido de la vida.
Mi deseo era mostrar que esos universos no son lugares generados por el Divino “en alguna parte” del universo y en los cuales nos coloca de manera arbitraria después de nuestra muerte, sino que por el contrario, esos espacios vibratorios los generamos nosotros mismos debido a la naturaleza de nuestros pensamientos y en los que estamos convencidos de vivir.
En realidad, las moradas de después de la vida son hologramas generados por los micro-universos que habita en nuestra alma. Así que podemos decir que hay tantos, como seres humanos.
Las anécdotas que cuento, me llevan a insistir en que, todos los mundos en los que vivimos o viviremos, son espacios mentales y emocionales. Son burbujas vibratorias que están destinadas para estallar tan pronto como nuestros horizontes interiores se retiren. Todo esto, nos lleva inevitablemente a explorar el concepto de ilusión, la Maya.
Mi testimonio apunta directamente a que tomemos conciencia de la naturaleza profunda de la materia y de nuestra relación inconsciente con ella.
Podemos imaginar que sólo la materia de nuestro universo cotidiano ofrece aspectos de lo tangible. Esto es falso… Todas las moradas que exploro, no sólo las “de después de la vida», sino también por ejemplo, los sueños o el mundo de los Elfos son tangibles. Se trata de otro estado de la materia, una materia que es la proyección directa de lo que somos internamente.

M.J.C. Ha mencionado la Maya, la ilusión. ¿Para usted la Maya sería entonces, paradojicamente una realidad y no un concepto filosófico o metafísico?
D.M. Es una evidencia y no un concepto… Las experiencias de las que doy testimonio, hablan de nuestro mundo cotidiano como una morada entre otras. Esta es el fruto de un holograma colectivo que refleja nuestro nivel medio de conciencia. Los orientales, familiarizados con este concepto de la vida lo llaman Bhur Loka… Si todos juntos empezáramos a pensar la materia de manera diferente, esta modificará inmediatamente su estructura atómica y sus leyes. Se ajustará a los horizontes de nuestra Alma y expresará las nuevas perspectivas…
Todos los fenómenos que calificamos como milagros, son el resultado de la infinita maleabilidad de la materia. Debido a esto, algunos seres realizados hacen verdaderos malabares. Su nivel de conciencia les ha llevado a otra relación con el mundo.
Para mi está claro que en el estado que se dice de vigilia soñamos nuestro mundo, de la misma manera que soñamos mientra dormimos o también cuando hemos pasado al más allá y creamos nuestras diferentes moradas… hasta que sobrepasamos la gigantesca esfera vibratoria de la Maya.

M.J.C. Entonces la Maya es el obstáculo absoluto, el que nos impide realizarnos…
D.M. Podemos verlo de esa manera. Sería más preciso considerarlo como la más increíble herramienta para la elevación. Hay que agotarse en la ilusión de los sueños para comprender finalmente que son sueños y desear ardientemente el Despertar, es decir, de regresar a casa, más allá de las múltiples moradas. Es del vagabundeo a través de las diferentes estratos del ego como surge la necesidad imperiosa de reencontrar el camino del Origen.

M.J.C. Nos cuenta haber penetrado cierta noche en lo que llamamos un Sanctum. Ha descubierto su propio Sanctum o santuario personal, que traduce la arquitectura ideal de su alma, el punto de luz reclamado por su ser para revitalizarse. ¿Puede decirnos algo más?
D.M. Un sanctum es una especie de refugio… pero también una plataforma desde la cual el Alma puede considerar elevarse aún más. El área de la conciencia que está fuera del cuerpo es una herramienta para el crecimiento.
El sanctum es la fiel traducción del espacio de nuestro corazón y aspiraciones más profundas de nuestro Ser. Me parecía interesante indicar de qué manera cada uno puede tejer una morada para revitalizarse, porque en realidad su realización y su alcance como “punto de anclaje celeste” no está reservado a unas pocas personas con capacidades psíquicas.
Cada uno puede construir facilmente su propio sanctum en el mundo “invisible” o ser consciente de el que ya existe. Debemos darnos cuenta de que todos somos, sin saberlo, arquitectos, albañiles, carpinteros, escultores, jardineros-paisajistas… en definitiva creadores. Construir con lucidez, en lo invisible una morada o un espacio afín a nosotros, es una buena manera de consolidar un enfoque interior.
Para algunos esto puede ser más fácil que meditar o rezar. Darse un baño de luz en su propio reino es un soplo de aire puro que cada Alma puede ofrecerse con el fin de aprender mejor a recuperar la memoria.

M.J.C. ¿Puede explicarnos cómo los antiguos egipcios de la época de Akhenatón, por ejemplo, ya conocían todo esto?
D.M. Sabe, cuanto más avanzo más me doy cuenta que no hemos inventado muchas cosas a pesar de los milenios que han pasado. Los antiguos tenían un conocimiento sobre la mente humana, las leyes del Cosmos y de la vida en general infinitamente más profundo de lo que suponemos. Lo único que hacemos es sacar de nuevo a la luz y con nuestras propias palabras, la naturaleza energética del cuerpo y una multitud de realidades de naturaleza vibratorias que antaño eran obvias.
Hoy en día, considerar la existencia de otras moradas de vida a través del universo, nos pide una apertura de mente que nos discrimina… es sorprendente porque es como si una parte importante de nuestra humanidad se hubiera pasado siglos dedicándose a estrechar su campo de visión en lugar de ampliarlo. Estoy además sorprendido de que hayamos avanzado tanto a nivel tecnológico cuando en paralelo nuestras conciencias ha evolucionado tan poco. Visceral, emocional y mentalmente nuestra especie es la misma que hace miles de años. Se ha tecnificado pero no ha madurado.

La sabiduría y el conocimiento están presentes desde el alba de los tiempos… Creo que nuestra época se caracteriza solamente por el echo de que pone a disposición más fácilmente y de manera abierta a todo el mundo esta sabiduría y conocimiento. No hemos ganado nada en calidad y profundidad pero sin embargo hemos crecido en número.

M.J.C. En “Universos Paralelos” nos dice que la meditación es una vía privilegiada no sólo para visitar las diferentes moradas de nuestra Alma sino, para llegar a la “casa del Padre”. También menciona la potencia de la oración, hermana gemela de la meditación, en un pasaje de su libro, que es seguramente uno de los que dejan huella ¿Podría comentarnoslo?
D.M. Abordar el tema de la oración en el contexto de los Universos Paralelos puede sorprender, sin embargo quería ir en esa dirección porque mi experiencia me lleva a hablar de la oración como una herramienta de construcción para crear y perfeccionar la morada que representa todo ser humano. Para mí, constituye un vínculo entre lo Divino y nosotros, un vínculo que mantiene lo que yo le llamo el recuerdo, es decir, nuestra cercania, nuestro enlace familiar con la fuente.
En Occidente, estamos demasiado acostumbrados a concevir la oración como un monólogo que utilizamos cuando tenemos que pedir algo al “Cielo”. Se trata como una súplica y generalmente esta vivido como un monológo fijo que pronunciamos más bien de manera mecánica.
La anécdota que relato sobre la oración por el contrario, la convierte en algo vivo y dinámico como si fuera un diálogo. De hecho, cuento cómo en alguna parte del Himalaya y en un estado de abandono total, una verdadera “línea telefónica” se estableció entre las esferas superiores de mi Ser y mi realidad encarnada. Redescubrir el verdadero mecanismo y la función primordial de la oración, puede ser la clave determinante que nos llevará a dar un gran salto hacia adelante. La oración nos introduce en lo Sagrado… y de esta manera su ayuda se convierte en algo muy concreto.

M.J.C. Por primera vez nos relata una experiencia única, la de haberse acercado al Portal de los Arcángeles. Trayéndonos de allí recuerdos inolvidables…  ¿Por qué ha tenido acceso a ese mundo y nunca antes había hablado de ello?
D.M. En primer lugar, aclaro que no he tenido acceso, pero he tenido la gracia de acercarme a su portal, es muy diferente… ¿Por qué razón? Creo que permitiéndome levantar ligeramente una parte del velo, las Presencias que guían mis pasos me dieron, de este modo, la oportunidad de testimoniar un poco más la infinitud de Luz a la que cada uno de nosotros estamos invitados. Para avanzar hacia el Espíritu, nuestra Alma necesita un poco más de perpectiva de Luz de la misma manera que nuestro cuerpo necesita oxígeno y agua para vivir.
Debemos entrever lo que es, lo que nos espera, lo que nos reclama para encontrar la fuerza para avanzar. También hay que tomar conciencia sea como sea que nuestra forma de vida o de expresión de la vida, es sólo una entre una multitud de tantas.
Nuestra especie es extraordinariamente egocéntrica, se siente ser el centro de todo, de la misma manera que se siente en la cima de la creación. ¡Esto es absurdo!
Tal como somos no representamos más que a unos pocos actores medio conscientes en el rodaje de una serie de televisión que se emite en uno de los innumerables canales de la vida en el Universo.
Afortunadamente, no sólo existen otras películas, otros escenarios en otros canales sino que también hay otros receptores con otras cualidades o capacidades diferentes a las nuestras que no podemos ni  imaginar. Si no he hablado de mi contacto con el mundo de los Arcángeles antes, es porque tenía miedo de que se caricaturizara momentos que fueron particularmente sagrados para mí. He dado un paso adelante porque quizás domino un poco más la escritura que en el pasado y porque el tema abordado me llevaba a eso con fuerza.
Hay que saber que mi método de trabajo no tiene nada que ver aquí con el “channeling” y que siempre habrá cosas, elementos o información que no serán comunicables a través de las palabras.
La experiencia directa es insustituible. Esto es lo que me hace sensible con el pensamiento gnóstico, por ejemplo: «Crecer, pero no sólo creyendo sino sintiendo, experimentando, en definitiva conociéndolo desde dentro”
“Universos Paralelos” nos invita a este tipo de enfoque. ¿No se dice que hay que pedir para recibir? Somos la puerta de entrada que conduce a una infinidad de moradas… ¿Por qué no usar nuestras vidas para hacer todo lo posible con el fin de conseguir las llaves?
Si queremos crecer, primero hay que aprender a distinguir la naturaleza de los barrotes de nuestra prisión.

 

Universos Paralelos

Daniel Meurois

Memorias del pasado

Memorias del pasado

Memorias del pasado

El pasado participa en nuestro presente y construye nuestro futuro de forma individual y colectiva…
Nosotros, los humanos, estamos condicionados a pensar que sólo lo que es tangible y palpable es real…
Y sin embargo…
Esto no nos impide conocer las alegrías y las penas de nuestro mundo emocional (o del astral). Para tocar una emoción, un miedo o un sentimiento aceptamos confiar en una sensación «impalpable».
También tenemos en cuenta el mundo de lo imaginario, es decir, del universo misterioso de los sueños…
Sin embargo, todos estos espacios de «nuestra realidad del ahora» existen en otros planos de conciencia.
Somos una estructura energética que consta de varios planos sutiles. De la misma manera que nuestro cuerpo físico nos permite desplazarnos y experimentar, poseemos varios cuerpos, llamados sutiles, que nos permiten circular, vivir en estos otros planos y sentirles.
Todos nuestros cuerpos sutiles están inte-relacionados y se cambian continuamente energía e información.
Podríamos compararles a las muñecas rusas que se encajan unas en otras… o como las capas sucesivas de una cebolla.
No voy a dar un curso de terapias energéticas aquí, me permitiré enumerar solamente los planos sutiles del cuerpo físico para los que no conocen en absoluto “este vocabulario sutil».
El plano más cercado al cuerpo físico es el etérico. Es una copia idéntica del cuerpo físico pero más sutil, es decir, sin tener la densidad. Refleja escrupulosamente su salud física.
El plano siguiente es el plano emocional (o astral) encontramos allí todas las emociones vividas en esta vida además de la resonancia emocional de otras vidas. En este cuerpo se alojan nuestras alegrías, nuestros dolores, nuestras penas… que pertenecen no solo a esta encarnación sino también a nuestras vidas anteriores.
El plano mental ahora. Ahí encontramos todas nuestras creencias y todos nuestros condicionamientos. Es el universo de nuestra psiques, el reino de nuestro pensamiento consciente e inconsciente. La sede de «Yo soy». Cuando alguien dice que tiene un mental muy fuerte, no vive solo «en su cabeza» sino que también es muy sensible a la energía de este plano de conciencia llamado el «cuerpo mental». La energía de nuestros pensamientos, las creencias etc. no se vive en nuestra cabeza sino en el cuerpo sutil.
El cuerpo causal. Este cuerpo es el de las causas, es decir, las memorias profundas… pues contiene las informaciones que están en el origen de diferentes disturbios de memorias anteriores. Este cuerpo está directamente vinculado al chakra del corazón y más concretamente al átomo germen, que es el que almacena todas las memorias pasadas del alma.
Es a nivel del cuerpo causal, donde podemos decir que existe una frontera entra aquí bajo y el más allá. Es el plano causal el que contiene el banco de informaciones de vuestras memorias pasadas, y está vinculado directamente a lo que denominamos las memorias karmicas.

»La Vida está siempre al final de la vida… Se replanta a sí misma
nutriéndose de sus propias metamorfosis»

El Gran Libro de las Terapias Esenias y Egipcias (Daniel Meurois y Marie Johanne Croteau)

Dessin Christophe Sauliere

Wesak… la hora de la Reconciliación

Wesak… la hora de la Reconciliación

Wesak… la hora de la Reconciliación

«Sabed en lo más profundo de vosotros que uno no huye de la Escuela de la Tierra, porque es imposible huir de uno mismo. Debo diciros, que la mayoría de las veces existe un egoismo detrás del hecho de querer liberar “se”. El que recorre verdaderamente el camino hacia su morada no abandona al mundo para dedicarse unicamente a su propia persona. Su meta no se parece a un Nirvana donde se libera de lo que le pesa, sino a la Luz que revela a lo largo de su propio sendero. Así, se convierte en sembrador, y por su servicio es por lo que se reúne con el Ser profundo, sin haber tenido nunca una voluntad egoista en el él. Un flor siempre se abre espontáneamente, porque es su naturaleza hacerlo bajo los rayos del sol. Por lo tanto, nadie podrá florecer nunca bajo la acción de una toma de conciencia que se queda a nivel del intelecto, de una voluntad egocéntrica ni tampoco de un miedo.

El despliegue de vuestro corazón, amigos, la respiración a pleno pulmón de la Vida pasan por una actitud de abandono sabrado, de confianza activa que nunca se podrá descubrir acumulando, sino por el contrario ofrecienco. En efecto, ¿por qué tratar de “acumular méritos”? Os convertiréis más en contacble que en verdadero gerente de vuestra propia evolución. ¡El Amor que os reconcilia con vosotros mismos y con la vida es un Amor al “Ser” y no un amor al “yo”! Nunca se revelará al cabo de un cálculo, ni siquiera de una hermosa suma. Como véis, tiene una espontaneidad generosa que espera para surgir de lo más profundo de cada uno… Escuchadla, ya que por su principio caeran los hierros de la humanidad.

No podría ser más claro: nadie se liberará, amigos, si no emplea todo el calor del espíritu para liberar al prójimo.»
Babaji

Wesak… La hora de la reconciliación ( Daniel Meurois)

¿Cómo nos afecta el inconsciente colectivo?

¿Cómo nos afecta el inconsciente colectivo?

¿Cómo nos afecta el inconsciente colectivo?

Del inconsciente a la Conciencia y el Conocimiento

¿Qué es el inconsciente?

Dentro del inconsciente, en ese vasto plano de la inconsciencia, se pueden distinguir dos componentes: El inconsciente individual y el inconsciente colectivo.

En sentido amplio, el inconsciente es un plano vibratorio, tal y como lo son los planos físico, etérico, emocional y causal. Este plano no se añade sin más, sino que engloba los planos terrestres. Podemos decir que los planos, físico, etérico, mental y causal se bañan en las aguas de lo que llamamos «el inconsciente».

El inconsciente planetario contiene toda la información de lo que se vive en los planos terrestres: registra tanto los detalles de lo que vive el planeta, como de lo que vive la humanidad y lo que vive cada humano, cada animal, planta, minerale… de hecho registra todos los grupos vivos que viven en la Tierra.

Esta información planetaria desemboca en lo que llamamos el Banco de datos akáshicos. El «disco duro» de la gran biblioteca planetaria.

Para cada uno de esos grupos también hablamos del inconsciente colectivo. De modo que tenemos el de un país, el de una ciudad, el de un grupo, el de una familia, el de una especie animal…

Es por este inconsciente colectivo como viaja una multitud de informaciones: miedos, creencias, juicios, ideales, visiones que se despiertan en ciertos grupos sociales… e incluso en ocasiones a escala planetaria.

Del inconsciente a la Conciencia y el Conocimiento

Pero volvamos al inconsciente individual. Desde el primer momento en el que el alma visita al feto en el cuerpo de su madre, adquiere su inconsciente, y éste comienza a registrar todo lo que esta alma vivirá con posterioridad.

Ningún pensamiento, ningún trauma, enfermedad, alegría, ninguna emoción se dejará de lado. El inconsciente es totalmente incondicional. No juzga absolutamente nada de nuestra vivencia, al estar dotado de una autonomía de discernimiento, todos los recuerdos a los que tendréis acceso estarán disponibles porque los hará accesibles. El Inconsciente es sobreprotector, evalúa constantemente lo que vivimos y solamente da acceso a las informaciones que necesitamos para continuar nuestra evolución. Todos los recuerdos ocultos lo están así por él y así se quedarán si no superamos las etapas necesarias que nos permitan encontrar «el recuerdo». Nuestro inconsciente no tiene ningún calendario y si no podemos encontrar un recuerdo porque no estamos preparados… este inconsciente nos dará la posibilidad de retomar ese recuerdo en una próxima encarnación para poder superarlo y así curarlo.

Todo lo que vive el colectivo humano está registrado en este vasto plano del inconsciente global al que todos estamos unidos por nuestro propio inconsciente individual. Estamos constantemente en relación con todo lo que vive en el planeta. Nuestro inconsciente individual se baña en las aguas del inconsciente colectivo.

El inconsciente conoce vuestras «memorias congeladas», conoce nuestras vidas pasadas. Al igual que sucede con los recuerdos de nuestra vida presente, es aquél que permite acceso a las vidas anteriores.

Así, en la integración memorial, el inconsciente es nuestra puerta de entrada de lo que El Cristo llamaba «la cazuela de los recuerdos». Permite el acceso a las memorias que nos cree capaz de «gestionar».
»
En otras palabras, el Inconsciente es más consciente que nuestra conciencia ya que éste ya está en la Conciencia con una «C» mayúscula. Es Conocimiento.

Marie Johanne Croteau
15 enero 2017
El Templo en Sí mismo

El Templo en Sí mismo

» Cada uno de nosotros es un templo que se muere
por haber olvidado que es uno.
Así que invita al Divino para que retome todo Su lugar en ti.
No solo un poco… ¡Completamente, totalmente, rotundamente!»

El Gran Libro de las Terapias Esenias y Egipcias
(Daniel Meurois y Marie Johanne Croteau)

 

Gráfico: Dante Gabriel Rossetti

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